Guía de uso profesional de las redes sociales en medicina

Redes sociales en medicinaUna de las herramientas que posiblemente sea más atractiva en nuestra nueva consulta digital es el uso profesional de las redes sociales en medicina. Las redes sociales se han extendido de forma imparable entre profesionales y pacientes y tienen el potencial de convertirse en una herramienta de comunicación fantástica ya que permiten un contacto rápido, directo y personal.

Sin embargo, el uso profesional de las redes sociales en medicina debe respetar los elementos de la relación médico paciente y los derechos básicos tanto del paciente como del profesional sanitario. Internet es un medio relativamente nuevo para muchos de los profesionales sanitarios y tenemos que reconocer que todavía estamos aprendiendo.

Existe una serie de recomendaciones generales que siempre se deben tener en cuenta:

  • Las publicaciones en redes sociales se deben considerar siempre como contenidos públicos. Aunque las redes sociales suelen tener sus normas de privacidad, nunca se sabe cuándo pueden cambiar. O cuando pueden fallar. Por lo que lo prudente es trabajar pensando que todos los contenidos son de acceso público.
  • Las publicaciones en redes sociales no se pueden borrar. Aunque puedas borrar lo que tienes en tu ordenador, los contenidos que se mandan a la red se copian en servidores y ordenadores remotos a los que no se tiene acceso.
  • Se deben evitar todo tipo de comentarios negativos o descalificaciones, ya que en Internet tienen tendencia a difundirse de forma incontrolada. Nunca hagas comentarios en redes sociales cuando estés enfadado.

La American Medical Association con su documento de 2011 AMA Policy: Professionalism in the Use of Social Media  fue una de las primeras instituciones que elaboró unas recomendaciones con la intención de ayudar a los médicos con su uso profesional de las redes sociales. La AMA señala que los médicos deben tener en cuenta:

  • Deben ser conscientes de las normas de privacidad y la confidencialidad del paciente, que debe mantenerse siempre, incluso en la red.
  • Deben utilizar la configuración de privacidad de las redes sociales para proteger la información y contenido personales en la medida de lo posible.
  • Si los médicos interactúan con sus pacientes a través de Internet, se deben mantener los límites adecuados de la relación médico-paciente, en conformidad con las normas éticas profesionales.
  • Para mantener los límites profesionales apropiados los médicos deberían considerar la posibilidad de separar en la red el contenido personal del profesional.
  • Si un médico considera que el contenido sanitario publicado en otro sitio es inadecuado y no veraz, tiene la obligación de ponerlo en conocimiento de este último para que lo pueda eliminar y/o tomar otras medidas adecuadas.
  • Deben reconocer que las acciones en la red y el contenido publicado pueden afectar negativamente a su reputación entre los pacientes y sus colegas. De igual forma, puede socavar la confianza pública en la profesión médica.

En España tenemos una referencia estupenda sobre el uso profesional de las redes sociales en medicina en el Manual de Estilo para médicos y estudiantes de medicina sobre el buen uso de redes sociales desarrollado por la Organización Médica Colegial. Esta es la guía con los puntos más importantes:

Respetar la confidencialidad y el secreto médico.  Si se vierte información clínica en Redes Sociales, es siempre importante:

  • Asegurarse que el paciente no es reconocible ni identificable no solo a través de las imágenes o datos sino por asociación respecto a localización del médico, centro sanitario, especialidad…etc
  • Hacer un uso profesional buscando un objetivo claro siempre en beneficio de un paciente en particular o de la medicina académica en general (ya sea por motivos docentes o de intercambio con otros profesionales); evitando sensacionalismo y morbosidad
  • Tener cautela en el uso de sistemas de intercambio de información en las cuales la seguridad de los datos enviados está en entredicho (leer las condiciones de privacidad y uso de las aplicaciones de mensajería)
  • Recordar que no es sensato el almacenamiento en teléfonos móviles u ordenadores portátiles de información o imágenes no encriptadas.
  • Pedir permiso al paciente antes de sacarle una foto y explicarle en términos que pueda entender cual es el objetivo de esa fotografía.

Evitar el consejo médico directo a pacientes virtuales. Cuando al aparecer en redes como médicos, cualquier usuario (conocido o desconocido) nos realiza una consulta on-line, es importante tener en cuenta que:

  • No existe la obligatoriedad  de contestar (no es una situación de buen samaritano), pero si es adecuado y muy deseable  redirigirle a una fuente fiable (página web o blog) donde pueda resolver sus dudas o indicarle que consulte a su propio médico.
  • Puede ser recomendable aprovechar el poder amplificador de las redes sociales para resolver dudas que pueden ser de interés general y realizar así una labor divulgadora que puede ser muy enriquecedora (salud pública, promover hábitos de vida saludables, fotoprotección, etc.).
  • Debemos ser especialmente prudentes en el caso de consultas de otros profesionales (segunda opinión), en especial cuando éstas incluyan fotografías y datos del paciente reconocibles por terceros.

Mantener una imagen virtual profesional y adecuada. Cuando un profesional elige libremente presentarse en Redes Sociales utilizando su título de médico o con uniforme de médico en su avatar, es importante que recuerde que de alguna manera está dando una imagen corporativa respecto a la profesión. Es por lo tanto deseable:

  • Evitar un uso inadecuado e inconveniente de las redes sociales que pueda suponer una merma de la capacidad de representación o en la confianza de nuestra sociedad por sus profesionales médicos. Es aconsejable ajustarse a las expectativas existentes en la sociedad con respecto al ejercicio médico.
  • Evitar actitudes insensibles, frívolas o poco acordes con unas elementales normas de urbanidad, es decir, educación, cortesía y respeto.
  • No opinar con ligereza respecto a temas médicos, actuar y comportarse con prudencia y valorar siempre el contexto, los interlocutores y el tema abordado, así como las referencias y fuentes utilizadas (en intercambios directos o en blogs…etc).

Evitar que el uso de nuevas tecnologías desvíen nuestra atención durante la consulta directa con los pacientes.

  • Evitar interrupciones particularmente si pueden afectar a la intimidad y confidencialidad de los datos.
  • Evitar hacer y recibir llamadas telefónicas o intercambios virtuales que no sean absolutamente imprescindibles, y en ese caso solicitar autorización y ser lo más cuidadosos posibles.

Ejercer responsabilidad sobre la información médica difundida en redes sociales.

  • La información médica difundida en redes sociales debe ser comprensible, veraz, ponderada y prudente. La competencia que nos da nuestra formación profesional hace que nuestras opiniones puedan considerarse como referente
  • La responsabilidad sobre la información médica en redes sociales no se diluye porque el receptor de la misma sea múltiple, simultaneo o desconocido. La posibilidad de interacción es además una enorme ventaja
  • La creación y difusión de contenidos de calidad, no siendo una obligación profesional, si es muy aconsejable (promoción de blogs, páginas web y foros virtuales)
  • Es altamente deseable estar alerta e interceptar, siempre que sea posible y adecuado, información médica no veraz que pueda alarmar a la población o poner en riesgo su salud.

Mantener el respeto en la interacción con compañeros o en los comentarios sobre ellos.

  • En caso de discrepancias sobre temas médicos o profesionales las redes sociales pueden ser un instrumento para el diálogo. En cualquier caso, se deben evitar las descalificaciones y las expresiones peyorativas sobre compañeros y otros profesionales sanitarios.
  • Se debe evitar las alusiones a los ámbitos personales y privados de los otros compañeros.

Realizar un buen uso de la publicidad y la marca personal del médico.

  • La reputación del profesional, tanto dentro como fuera de la red, es uno de los mayores activos de cualquier médico o institución sanitaria. La promesa de valor de cualquier profesional o institución sanitaria debe respetar la libertad y dignidad de los pacientes, y ser justa con su realidad.
  • El prestigio profesional médico, es el que fomenta las relaciones de confianza con los pacientes, que puede hacerse más visible a través de la publicidad, el marketing y la marca personal. Estos han de ser siempre objetivos, prudentes y veraces.

La Guía de la OMC es un proyecto de construcción colaborativa en la  que son importantes las opiniones de médicos y estudiantes. Crees que falta algo importante?

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